Productos pensados para eliminar a tocino rancio de las orejas de tu perro
Si el oído de tu perro huele mal y aparece una secreción amarillenta o aceitosa, lo más habitual es que exista un desequilibrio dentro del conducto auditivo que necesita control y rutina adecuada.
🔽 ¿Qué indica la secreción amarillenta y el mal olor?
Este tipo de secreción suele aparecer cuando el oído produce más cerumen de lo normal y se crea un entorno cálido y húmedo donde proliferan microorganismos.
En muchos casos está relacionado con Malassezia (levaduras) y puede coexistir con bacterias. Aunque a veces parezca “solo suciedad”, conviene actuar pronto para que no avance.
🔽 ¿Por qué se producen las otitis por Malassezia y por qué se repiten?
La Malassezia forma parte de la piel, pero puede crecer en exceso cuando el oído está alterado.
- Humedad frecuente (baños, lluvia, playa).
- Mala ventilación, especialmente en orejas caídas.
- Inflamación de base (alergias, piel sensible).
- Acumulación de cerumen que alimenta el problema.
Si solo se limpia “por encima” y queda residuo dentro, el proceso tiende a repetirse.
🔽 Control práctico: cerumen, humedad y mantenimiento
En casos de secreción amarillenta suele ayudar una rutina que combine:
- Productos anticeluminolíticos para arrastrar el exceso de cera.
- Acción secante para reducir la humedad del conducto.
- Mantenimiento regular en perros con tendencia a recaer.
Estos productos ayudan a controlar el entorno del oído. Si hay infección marcada, el veterinario debe valorar el tratamiento específico.
🔽 Recomendaciones para secar y ventilar mejor el oído
- Tras baño o lluvia, seca la parte externa con gasa (sin frotar).
- Si tiene oreja caída, revisa y seca el oído tras paseos húmedos.
- Evita que quede humedad atrapada: una buena limpieza ayuda a que el conducto “respire”.
- No uses bastoncillos: empujan la suciedad hacia dentro e irritan.
Un oído limpio y seco es menos propenso a recaídas.
🔽 ¿Cuándo acudir al veterinario aunque limpies bien?
Consulta con tu veterinario si:
- Hay dolor al tocar o rechazo a manipular la oreja.
- El mal olor no mejora.
- La secreción es abundante o persiste varios días.
- Tu perro sacude la cabeza con fuerza o se rasca sin parar.
- Las recaídas son frecuentes.
En estos casos es importante valorar la causa de base y ajustar el tratamiento.